¿Brotes verdes en la persecución del ciberdelito?

Esta mañana ha aparecido en El Confidencial un artículo que me ha producido un tímido sentimiento de esperanza en lo profesional. Según parece, el CNP adopta medidas adicionales para la persecución del ciberdelito. Como se trata de un tema que vivo muy de cerca, puedo afirmar que se trata inequívocamente de una asignatura pendiente para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Está bien por tanto que se adopten medidas tan relevantes en esta materia como la especialización de la BIT y la integración con otros cuerpos homólogos a nivel internacional. Aunque mucho me temo que mientras la Judicatura no progrese de manera paralela, seguiremos a la zaga de los delincuentes cibernéticos. Es necesario un cambio de mentalidad. El legislador ha de entender que realmente estamos en una nueva era en la que los delincuentes ya no necesitan abordar a sus víctimas con un arma en la mano. Ahora se puede robar desde miles de kilómetros de distancia; se puede extorsionar; se puede amenazar; se puede traficar. Y todo con garantía de total impunidad en la mayor parte de los casos. Los ciberdelincuentes juegan con la ventaja de que en Internet no hay fronteras, mientras que el mundo físico está plagado de ellas. Pero al final del día, la mayor parte de estos delincuentes, cíber o no cíber, se sirven de las mismas plataformas que el resto de los usuarios para la comisión de su delito. Fundamentalmente, redes sociales y grandes proveedores de servicios de correo electrónico. Es imprescindible que se abra un debate sobre los límites de la privacidad en Internet, en contraposición con la seguridad de las personas. Abiertamente, desde la legalidad. El anonimato es el amparo bajo el que quedan impunes todo tipo de delitos en Internet, y creo que habría que darle una vuelta.

Juan Martos

Director General de IIN

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