Deep Web - Un nuevo reto para la informática forense

Recientemente he sido invitado como ponente a un evento destinado a las fuerzas de orden público internacionales y estoy preparando una charla sobre un tema candente, aunque desconocido al mismo tiempo: Se trata de la Deep Web o Internet profunda.

Para quien no esté familiarizado con el término, digamos que la Deep Web está formada por todos aquellos contenidos no indexados por los buscadores. Es decir, por todo aquello que no encontramos si lo buscamos en Google o en Yahoo. Puede que el lector se sorprenda al saber que se estima que dichos contenidos conforman entre el 80% y el 96% del total de Internet. Los contenidos de la Deep Web son de una tipología muy variada. En ocasiones se trata simplemente de documentos que se encuentran en un formato no indexable por los buscadores. Otras veces corresponden a web sites de uso restringido que pertenecen a empresas privadas o son de uso militar. Pero quizá la parte más inquietante de la Deep Web es la que comprende todo tipo de contenidos ilegales.

Algunas herramientas como el navegador Tor garantizan el total anonimato en el uso de Internet. Y no me estoy refiriendo a una navegación en modo incógnito que no deja rastros de nuestro devenir por la web en el ordenador utilizado. Los navegadores como Tor van mucho más allá. Utilizan una tecnología conocida como "onion routing" o "enrutamiento (encaminamiento) de cebolla". En un lenguaje más cercano, diríamos que cada vez que un usuario se conecta a una página de Internet utilizando Tor, lo hace desde una IP diferente. Es decir, que su identidad digital cambia constantemente. Lo que en la práctica hace imposible saber desde dónde se conecta dicho usuario. Pero no sólo el usuario permanece en el anonimato. También los contenidos lo están. En resumen, los usuarios de sistemas basados en "onion routing" se conectan a sitios de Internet sin que se sepa quién está conectado y desde dónde, ni dónde se aloja la página a la que se conecta. Es una especie de cita a ciegas entre usuarios y contenidos.

En un escenario como el descrito en el párrafo anterior, la maquinaria del crimen se ha puesto a trabajar para sacarle el mayor partido. ¡Y vaya si lo han conseguido! Actualmente existen auténticos catálogos del crimen accesibles desde la Deep Web. Algunos de los que enumeraré a continuación podrán sonar a guasa. Pero lamentablemente se trata de contenidos reales: venta de drogas a domicilio; asesinatos por encargo; compra y venta de órganos y personas; robos por encargo; y un larguísimo etc.

Si el lector ha encontrado este artículo de su interés, recomiendo encarecidamente el visionado de este vídeo que en apenas 5 minutos resume de forma gráfica lo que acabo de introducir.

 

Juan Martos

Director General de IIN

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